9 de agosto de 2010

6 de agosto de 2010

¡Hasta Siempre Diego! Han cerrado el Ambigú

Esto ha sido como lo del mundial, que mientras "Apaña" ganaba la copa del mundo nos subían en IVA al 18% y nos endiñaban una reforma laboral porque los pobrecitos de los banqueros no dan abasto allá en sus paraísos fiscales.

El ámbigú ha muerto con alevosía. La radio se queda a oscuras...

Gracias Diego por hacerme volar en la sobremesa (comiendo, viajando, fregando, etc...) tantos años, jeje.


La A de Diego A. Manrique por Javier Gallego "Crudo"

"La A de Abrir las orejas a universos sonoros que no conocías.



La A de Antídoto contra el convencionalismo y la desidia musical, contra la A maldita: la A de Aburrimiento.


La A de Ambigú, ese club en el que te sientes un cliente selecto que ha tenido la suerte de ser admitido a escuchar unas delicias que te sirve un tipo que no es precisamente un anfitrión expansivo y jovial, pero que te hace sentir bien atendido sin agobiarte… y cuya seriedad aprecias porque sabes que el plato que te recomienda lo ha probado él antes.


La A de Antología de la radio, porque su programa ha sido una colección grandes momentos radiofónicos, de preciosos y precisos silencios después de una canción, de comentarios que te dejan pensativo, de inolvidables onomatopeyas admirativas, como sus ya inolvidables “mmmmmmmmmmm” después de degustar una buena canción.


Y es la A de Aprender, ese verbo que nos salva a los humanos de la A de Apatía, la A de Abulia y la A de Angustia. Aprender, una de las escasas experiencias que hacen que esto de vivir sea interesante y divertido. Y con el Ambigú uno aprende y se divierte. "

3 de agosto de 2010

La Lista de Sinde! Desobedece al Ministerio de Cultura

La Lista de Sinde! Desobedece al Ministerio de Cultura: "Mete un buscador de enlaces en tu web. LaListaDeSinde.Net recoge el listado de webs desobedientes que se compromete con el derecho de acceso a la cultura."

19 de julio de 2010

Parecidos razonables

Hace unos meses, este invierno, descubrí a esta mujer, Melody Gardot, puro terciopelo, al oir "Baby I'm a fool" no he podido evitar recordar este tema que tanto me gusta de Ornella Vanoni, L'appuntamento. Ambos muy bellos. Feliz verano!!





23 de junio de 2010

Recordando el pasado

Hace poco tuve un flash, alguna sinapsis furtiva y aleatoria y recordé que cuando una iba al Instituto me dedicaba a forrarlo todo, libros y carpetas buscando ser.
Recuerdo que había un libro donde había esto...

No lo logré...

9 de junio de 2010

FERIA DEL LIBRO 2010

"Lo que hace de los Soprano especial no es la acción al estilo Scorsese, si no una metafísica de nuestra soledad multitudinaria, del círculo vicioso de nuestro poder sin objeto. El bienestar infeliz, el malestar funcional, es lo que constituye la sombra de esta narración, su espectro."

Ignacio Castro Rey
"Vivir puede matar"
Los Soprano Forever

25 de mayo de 2010

Homenaje a Nino Rota o parecidos razonables.

Una está en ese momento en que ve guiños en las cosas de las que se ha hecho "fan" recientemente.

Ahí va uno, diríganse en el segundo vídeo al minuto 4:00

Otto en Mezzo

Las mil puertas

19 de febrero de 2010

Hasta la coronilla, o Borbones mamones.

Bien, comenzamos el año desempolvando la sección Pajaritos y Pajarracos que como decía el hombrecillo siempre acatarrado-ilustrado Vicente Risco, haberlos hailos, y muchos añade una.

Recuerdo con cariño una pintada en mi ciudad natal "Borbones mamones" .Pues sí: esta vez le toca el turno a la familia de los Borbones. Desde el Duque de Anjou (alias Felipe V) hasta Leonorcita y Sofiíta. Y es que mi amantísimo Amando me ha dejado el Libro de Iñaki Errazkin, “Hasta la coronilla. Autopsia de los Borbones” Editorial Txalaparta.

Bueno, una ya no era muy monárquica que digamos pero, harita de oír a coetáneos (lo más sangrante) decir cosas como:

-Es que el Rey es un mal necesario.
-Es un tipo muy campechano.
-Es una figura que diplomáticamente le viene muy bien a España.
-Si no hubiese familia real habría otros chupando del bote.

Me curo en salud diciendo que el librito que desde aquí les recomiendo retrata sin tapujos, con rigor, y mucha ironía la sinvergonzonería en forma de genocidios, asesinatos, corruptelas, amantes, enriquecimientos ilícitos, engaños, doble moral, traiciones, abuso de poder y demás lindezas a los que esta insigne e ilustre familia (que por cierto nisiquiera son borbones por descendencia, dada la ingente cantidad de amantes de reyes y reinas, el bisabuelo de J.C. era un general catalán) nos tiene acostumbrados al puteado pueblo con sonrisa helada.
No solo sobre ellos, si no que también datos con fechas, cifras sobre negocios, cacerías, intereses y devaneos varios de políticos (merece especial mención lo dedicado a Felipe González) nobles y grandes de España. De horror, terror y pavor. Esto de la democracia da mucha risa, la verdad.


Me quedo con este comentario encontrado en Rebelión.org:

Enfrentados al espejo, los miembros de la realeza no son gran cosa, por muy azul que sea el color de sus glóbulos y por mucho que su orina huela a esencia de colonia. La degeneración que causa la continua endogamia, la corrupción, la soberbia y la impunidad inherentes al poder, ya sea absoluto o relativo, son elementos que no ayudan precisamente a forjar un carácter virtuoso, y los Borbones no son una excepción a esta universal regla psico-sociológica.

Nos les escribo ningún extracto porque lo acabo de prestar. Les aseguro que cuando lo lean y vean esas portadas de revistas se les revolverán bien las tripas y si no, háganselo mirar!



19 de diciembre de 2009

Chi vediamo

Para cerrar el año y no rendundar en mi indolencia Bloguera, decirles que ya estoy disfrutando de unas merecidas vacaciones laborales (tras una semana infame de trabajo y fiebres infantiles), y que hace unas semana exactamente Catuxa y yo leíamos un párrafo del manifiesto contra el Cambio Climático en la manifestación que se celebró en Madrid.

Desearles unas felices fiestas y un próspero año 2010.

Apaguen sus televisores.

20 de noviembre de 2009

SER MADRE

Un texto de Laura Gutmman:

Hemos pasado la infancia practicando con nuestras muñecas a mecer a los bebés, calmarlos, vestirlos, desvestirlos, retarlos y dormirlos. Sin embargo, cuando el bebé real irrumpe en nuestra vida adulta, nos sorprendemos al constatar que hay pocos puntos en común entre el bebé soñado y ese monstruito que llora en los momentos menos oportunos. Y que no es verdad que los bebés sólo comen y duermen, sino que hemos quedado prisioneras de un ser voraz, necesitado al extremo, malhumorado y demandante.
Posiblemente la sorpresa tenga que ver con el desconocimiento con el que las mujeres llegamos a la maternidad respecto al fenómeno de la “fusión emocional”. Para abordarlo, es menester darnos cuenta que la realidad no sólo está constituida por elementos visibles, concretos y palpables. Sino que también existen los mundos sutiles, los campos emocionales, perceptivos, intuitivos o espirituales. Aunque invisibles, suelen manejar los hilos de nuestra vida consciente.
En el caso de la díada mamá-bebé, es conveniente enterarse que ambos pertenecemos al mismo territorio emocional -como dos gotas dentro del océano- y que esta unión sin límites precisos perdurará en el tiempo, aunque nuestros cuerpos hayan sido separados a partir del parto y nacimiento de la cría.
“Fusión emocional” entre mamá y bebé, significa que sentimos lo mismo, percibimos lo mismo, independientemente de “dónde se origine” la sensación, ni si el sentimiento pertenece al presente, pasado o futuro, ya que en el mundo emocional no importan ese tipo de fronteras. De hecho, las mamás “sentimos como un bebé” cuando no toleramos un sonido demasiado fuerte, cuando nos angustiamos si hay demasiada gente alrededor o cuando nuestros pechos se llenan segundos antes de que el bebé se despierte. Del mismo modo, el bebé “siente como su mamá” cuando expresa a través del llanto o de diversas enfermedades, un sinnúmero de situaciones emocionales tales como: angustia por sentirnos exigidas por el varón, dificultades económicas, obligaciones que no podemos cumplir, la ausencia o lejanía de la propia madre, o pérdidas afectivas, por ejemplo.
Pero lo más impactante es darnos cuenta que dentro de la “fusión emocional” el niño vive como propias las experiencias de nuestra propia infancia que se actualizan y plasman en su cuerpo. Sobre todo aquellas vivencias que ya “no recordamos”, que han pasado “a la sombra”. Pues bien, la verdadera dificultad del devenir madre, no tiene que ver con ocuparse correctamente del bebé, sino con el dolor que supone confrontar ahora con las penas que no hemos podido asumir cuando éramos niñas. Devenir adultas de verdad, es darnos cuenta que hoy en día contamos con mayores recursos emocionales para hacernos cargo de nuestra historia y de las elecciones que hemos llevado a cabo.
Concretamente, las madres podemos hacer la prueba -cuando no logramos calmar al bebé ofreciéndole el pecho, ni meciéndolo, ni hablándole ni sacándolo a pasear- recordando alguna situación dolorosa o no resuelta de nuestra infancia, relativa al vínculo con nuestros padres. Si hemos podido traer a la conciencia alguna vivencia significativa, entonces intentemos relatarle al niño con palabras sencillas aquel dolor, aquel sufrimiento o rabia o vergüenza que aún vibra en nuestro interior. O bien, expliquémosle al niño la dificultad o el desacuerdo que tenemos actualmente con nuestra pareja, o la preocupación por la falta de trabajo, o el hartazgo por los malos entendidos con la vecina, o incluso la angustia sorda por esa amiga que emigró. Constataremos que el niño, que dentro de la “fusión emocional” vive como propias todas nuestras sensaciones -incluso las que no reconocemos como tales- se calmará. Porque sabrá de qué se trata.
Pero mucho más valioso aún resulta darnos cuenta qué importancia puede tener para cada una de nosotras reconocer ciertos sentimientos que hemos descartado por considerarlos antiguos, obsoletos o poco valiosos. De este modo, con la ayuda de nuestros hijos -que son espejos del alma materna- podremos reconocernos tal cual somos, y colocar en un lugar superlativo las cuentas que tenemos pendientes con nosotras mismas. Nuestros bebés lloran nuestras penas, vomitan nuestros hartazgos, se brotan de nuestras intoxicaciones emocionales y se enferman de nuestras incapacidades de mirarnos con honestidad.
Esto no significa que tenemos que tener nuestra vida resuelta, ni que seamos “culpables” de lo que les acontece a los niños. Al contrario. Es una oportunidad que las mujeres adquirimos a través del acto de maternar, para conectarnos con nuestro riquísimo mundo emocional, comprendernos y respetarnos. La expresión que el niño asume de nuestros deseos y fantasías relegadas, nos obliga a hacernos preguntas existenciales, íntimas, genuinas y profundamente femeninas.
En definitiva, no devenimos madres necesariamente cuando parimos al niño, sino en el transcurso de algún instante de desesperación, locura y soledad en medio de la noche con nuestro hijo en brazos. Cuando la lógica y la razón no nos sirven, cuando nos sentimos transportadas a un tiempo sin tiempo, cuando el cansancio es infinito y sólo nos resta entregarnos a ese niño que expresa nuestro yo profundo y no logramos acallar, entonces nuestra madre interior ha nacido.